He de decir que si leyera esto, me haría sentir menos
insignificante de lo que me siento como ciudadana, empero, no
hablo por mí.
Cuando pretendía su actual mandato, vivíamos tiempos duros,
y sus promesas de mejora lo llevaron a la presidencia. ¿Cuántas de esas
promesas hemos visto cumplidas? Usted, que se jactaba de haber nacionalizado un
banco a pesar de ser de un partido de derechas, ha vivido más manifestaciones
de lo que yo, tan joven, puedo recordar que haya vivido ningún otro presidente
español.
Puede que me equivoque, pero la situación económica y social
que vivimos habla por sí sola. Sabemos que hay que tener paciencia, que esta
crisis mundial (que España concretamente parece estar atravesando con especial
desasosiego) no terminará de un día para otro; no obstante, sus métodos no son
lo más útil y práctico para paliar la situación: recomendar el rezo a los
parados, comparar los escraches con el nazismo, insinuar que manifestarse en la
puerta del Congreso era un golpe de Estado…
Ah, claro, y la subida de impuestos que tanto criticaron al
partido socialista. En la Constitución (sí, aquella que era muy difícil de
modificar para ciertos asuntos, y acabaron alterando cuando interesó) queda
bien reflejado que todos tenemos derecho a una casa. Dígame: ¿por qué hay casas
sin gente y gente sin casa? ¿Por qué apartan de su hogar a una familia, cuando solo le queda un año para terminar de pagar la hipoteca? ¿Por
qué la luz tiene un impuesto del valor añadido del 21% cuando es un derecho?
Aun así, no le echo toda la culpa directa, no. Una de las
mayores decepciones ha sido el señor ministro de Justicia, Alberto
Ruiz-Gallardón, que también debió de convencerle de que la justicia es un
privilegio. Sin embargo, lo peor de todo ha sido modificar la Sanidad y la
Educación. Con un sistema sanitario envidiable para los países más ricos y
desarrollados, Alemania, Estados Unidos… Se inicia el modelo de copago en
ciertas provincias. Por su parte, el nivel educativo español no era para nada
envidiable, pero precisamente porque cada presidente ha impedido que el sistema
anterior se asentase del todo.
Dígame porque, con la que está cayéndole encima, se habrá
dado cuenta de algo: ¿cree ahora que está preparado para sacarnos adelante? Si
es así, hágalo ya, y si no, deje de intentar convencernos, no servirá. España
se lo pide: deje la vacante presidencial a alguien verdaderamente preparado.
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