sábado, 4 de febrero de 2012

Por fin

...y es que por estas cosas cada día doy gracias, a ti, a mí, a todo lo que ha propiciado el encuentro y el baile de esta noche. Solía considerarme atea, solía. No me hace falta abrir los ojos para saber que estás ahí, sin dudar de mí, esperando avanzar en nuestro camino conjunto; abrirlos sería desafiarme, dejar a un lado el respeto mutuo, olvidar que no hay ni hubo condiciones. Demostrar... es lo que hacemos todo el tiempo. ¿Hay ahora algún secreto? Ahora, más que nunca, lo somos todo juntos.

Si soy grande, es por ti.