lunes, 14 de febrero de 2011

An-Tropos

El ser humano compone su experiencia de errores y aciertos, fortuitos o no; el problema viene cuando, a parte de que la trascendencia de los errores es mucho mayor, algunas personalidades opinan que hay aciertos cuya repercusión trasciende de manera similar al no llamar la atención, como les ocurre a las personas buenas.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Tú, yo... (y ellos)

¿Sabes una cosa? No soy uno de esos chicos que se sonrojan cuando tú les diriges la palabra, inocente pero contenta de atraer. Ellos tienen miedo de equivocarse tocándote o hablando, y a ti te divierte. Ni siquiera estás segura de si eres niña o mujer, si eres femenina o basta, si infantil o madura...; lo único que sabes es que gustas.

He de reconocer que al principio me caías mal. Es más, me parecías hasta prepotente y con algo de afán de protagonismo; ver a algunos observarte furtivamente y oír a otras hablar de ti con envidia disfrazada entre risas burlonas me convenció para averiguar cuál era tu secreto. Y una noche ciega de otoño tú me atrapaste.

A veces, melancólico, me pregunto si llegará el día en que se desvanezca tu magia, pero, como digo, tan sólo es fruto de la melancolía. La cuestión es que ahora estoy atrapado contigo, y sin embargo sin ti. Eres única no sólo en tus penas y alegrías, sino también en lo que das y en lo que me pides que te dé.

No soy como ellos, claro que no. Tú me prefieres a mí: soy el único al que quieres tocar, acariciar, besar, y todas esas cosas mucho más profundas; soy el único al que permites hacerte el amor, en su sentido más puro.
Yo no soy uno de ellos.

lunes, 7 de febrero de 2011

Ensayos

Buenos días. Comenzamos el ensayo de una vida, sin percibir que no hay entrenamiento posible; la escena final no abarca una voluntariedad real. Míreme y dígame si acaso se siente enteramente feliz ansiando lo mismo que todos, pensando igual, ganando igual, perdiendo igual, teniendo los mismos miedos y los mismos objetivos.

¿Por qué no autorrealizarse con sólo un poco de austeridad? ¿Ha cambiado algo desde la sociedad única? Invéntese una excusa para intentar dar explicación a alguno de los problemas del mundo, por favor, no como lección por aprender, sino como solución que aplicar. Reflexionemos acerca de ello.

Difusión de un triste, franco y bonito mensaje, muy poca. Vergüenza al mostrarse y sentirse diferente, muchísima. Encuéntrese a sí mismo, aunque sea ese personaje que su mente crea en la intimidad y con el cual habla, baila y llora en ocasiones. Un personaje, ante todo, real, y construido por usted mismo y no por la presión del resto.

Experimenten todos ustedes; olvídense de modas, videojuegos, televisión o demás entretenimientos, creados para mantener la gran máquina que es nuestra mente en un aturdimiento constante. Vivan sabiéndose distintos unos de otros, y no robots que cumplen órdenes. No se congelen en su aislamiento del paraíso de sentirse libres.