lunes, 11 de febrero de 2013

Mi pelo largo

Cuando era jovencita decían que no me hiciera nada, que tenía un pelo muy bonito. Era la época de unos tintes de colores, vendidos en tubitos como si fueran rímel. Olían tan mal…
Después de un corte a capas, tras el cual (según mi madre), pasé muy malos meses porque se me bufaba y rizaba sin pretenderlo, me empeñé en tintar de negro la antigua capa más larga, la cercana a la nuca, y así fue. También quise cortarlo en pico, pero no fue el caso. Acabé juntando mi color, antiguos reflejos, el cubrecanas de Mamá y el negro.
¡La universidad! Estética hippy: trencitas de colores, colgantes de cuero, rastas, corte desigual… Ese verano las corto y me tinto pelirroja, aunque provisionalmente.
Novio. Le gusta mi pelo, le gustan las mujeres con el pelo largo; tengo otro motivo más que acrecienta mis ganas de melenaza.
Pasará más de un año, concretamente trece meses, hasta que una nochevieja me decida a sorprenderlo con todo el pelo negro. Me quedaba bastante bien, pero duró poco, a pesar de no ser un tinte vegetal.
Ahora lo tengo más largo que nunca, de mi color, aunque oscurecido por ese seudo negro, y por desgracia con las puntas abiertas.


JAJAJAJA

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