Cualquier frase alegre que podamos oír ahora mismo quedaría en nada al lado de los chorros de felicidad que he podido vivir hasta ahora; sin embargo hoy algo ha cambiado. Nadie nos apoya en ese momento extraño que supone preguntarte si es mejor o peor una situación u otra..., pero ¿por qué iban a hacerlo? Todo lo que ahora pueda oírse a mi alrededor se convertiría en un patético lamento comparado con esas carcajadas que he podido compartir solo con...
Fuerza, resignación, ayuda... ¿a qué aferrarse? Todo este tiempo (bastante para lo que esperábamos) ha sido un sueño demasiado rápido, tanto que ahora se ha hecho un huracán que pretende consumirnos hasta olvidar lo que un día fuimos, hasta olvidarnos a nosotros mismos, hasta bloquear el digno afán que es querer.
Ojalá el chocolate borrase los calentamientos de cabeza inútiles (¿cuáles son útiles para la vida?), y trajese paz para siempre (que no la felicidad, qué fácil sería entonces). Quizá algún día aprenda que soy tan obvia que aburro, y que mis preocupaciones son, si no superfluas, algo peor.
¿Estamos mejor así? ¿He hecho lo correcto?
Ninguna preocupación que pueda aturdirte es superflua, pues es tuya, y sólo por ello merece toda tu atención.
ResponderEliminarFeliz año Grace :)