Buenos días. Comenzamos el ensayo de una vida, sin percibir que no hay entrenamiento posible; la escena final no abarca una voluntariedad real. Míreme y dígame si acaso se siente enteramente feliz ansiando lo mismo que todos, pensando igual, ganando igual, perdiendo igual, teniendo los mismos miedos y los mismos objetivos.
¿Por qué no autorrealizarse con sólo un poco de austeridad? ¿Ha cambiado algo desde la sociedad única? Invéntese una excusa para intentar dar explicación a alguno de los problemas del mundo, por favor, no como lección por aprender, sino como solución que aplicar. Reflexionemos acerca de ello.
Difusión de un triste, franco y bonito mensaje, muy poca. Vergüenza al mostrarse y sentirse diferente, muchísima. Encuéntrese a sí mismo, aunque sea ese personaje que su mente crea en la intimidad y con el cual habla, baila y llora en ocasiones. Un personaje, ante todo, real, y construido por usted mismo y no por la presión del resto.
Experimenten todos ustedes; olvídense de modas, videojuegos, televisión o demás entretenimientos, creados para mantener la gran máquina que es nuestra mente en un aturdimiento constante. Vivan sabiéndose distintos unos de otros, y no robots que cumplen órdenes. No se congelen en su aislamiento del paraíso de sentirse libres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario